¿Quiénes somos?
Iniciamos esta empresa hace 25 años. Teníamos muchas ganas de fabricar juguetes diferentes. Esta idea se concretó y hoy trabajamos acompañados por un grupo entusiasta de gente que comparte con nosotros las ganas de hacer las cosas bien.
¿Para qué lo hacemos?
Para que los padres compartan con los chicos el hecho de jugar.
Para que aprendan juntos y se diviertan.
Para ofrecer alternativas distintas a lo que había en el mercado.
Para desarrollar nuestra creatividad y la de los chicos.
¿Cómo empezó todo?
Una tarde mirando un mecano. Nos maravillaban las posibilidades que abría algo tan simple; el construir, el inventar. Pensamos en alguna variante para acercarlo a los más chiquitos. Cambiamos el metal por plástico. Ensayamos matrices de modo de hacerlos más livianos y manejables por los más pequeños. ¡Y a la vez menos peligrosos! Pensamos en piezas más grandes, para que fuera más fácil manejarlas. Les pusimos muchos y brillantes colores. Y salimos a vender. Así salió el primer producto al mercado. Con colores también para las nenas, ya que creímos que ellas también se entusiasmarían con el armado y la exploración. Con hacer con las manos y el ingenio algo interesante. Y así fue. Había poco en plaza con esas características. Construimos el primer producto. Lo ofrecimos y gustó mucho. Estábamos logrando... emprender algo juntos: una actividad didáctica y divertida.
¿Cómo crecimos?
Sosteniendo la idea inicial: pensando creativamente en juguetes que hagan crecer de la mejor manera a los chicos. Así se fueron agregando cosas. Por ejemplo productos originales para bebes en quienes que pocos pensaban. Salimos de los consabidos sonajeros y armamos unas lindas barras para las cunas con las cuales los bebes se animaron a tocar, a ensayar los primeros movimientos dirigidos.
¿Qué ofrecemos hoy?
Productos confiables en cuanto a su calidad, a su colorido a su brillo, que están hechos pensando en los chicos. En la mejor manera de estimularlos para crecer contentos. Nuestra fábrica funciona en Villa Ballester, en una amplia planta industrial, donde trabajan personas dedicadas y orgullosas de esta tarea. Tuvimos épocas difíciles, pero pudimos sobrevivir porque le pusimos muchas ganas e ingenio, y porque nos desafía pensar algo distinto e innovador. Apuntamos a la tecnología de punta, tenemos la mejor matricería y la calidad de los productos es lo primero. Todos los años renovamos en el INTI la certificación de la calidad.
¿Para qué?
Para que los chicos jueguen tranquilos... Y los papás también.

Haciendo chicos contentos!